

CONTAMOS CON UNA AREA ESPECIALIZADA EN PSICOLOGIA
PARA UN APOYO INMEDIATO EN ESOS MOMENTOS DIFICILES.
“La voluntad de Dios no nos llevará a donde su gracia no nos pueda proteger”
Duelo implica una pérdida irreparable, es una situación en la que por más que nos preguntemos una y otra vez su causa o porqué a mí, no tienen explicación, de manera que, debemos bajar la guardia para permitir que nuestro corazón y nuestro espíritu descansen y encuentren la aceptación.
QUE HACER ANTE EL FALLECIMIENTO DE UN SER QUERIDO
1.- Se recomienda: que la persona más allegada se involucre en los preparativos del funeral (contrato con la funeraria y demás); se encargue de informar sobre el fallecimiento a las personas que podrían ayudar a hacerlo ante los demás deudos y que le faciliten su apoyo en todo cuanto requiera hacer en este momento de mayor grandeza y auténtica humanidad del acto asistencial, pero a la vez muy difícil, puesto que, a más de su dolor, deberá asumir la responsabilidad de la toma y cumplimiento de decisiones fundamentales durante el proceso de velación.
2.- El estar presente en el proceso de velación (funeral) permite asimilar de mejor manera la idea de muerte.
3.- Al comunicar el fallecimiento de un ser querido, se debe dar una información clara y honesta; es decir, no se debe decir nada que no sea verdad con respecto a tan irreparable pérdida.
4.- Las personas adultas, los adolescentes e incluso los niños deben tener la posibilidad de elegir si quieren o no asistir al funeral; ya que, es fundamental que en los momentos inmediatos al fallecimiento de un ser querido, se concentren los más allegados y se consuelen mutuamente en aquellos momentos de tanto dolor.
5.- Se debe permitir a las personas más cercanas sobre todo a los niños expresar verbalmente sus preocupaciones, es preciso expresar lo que cada uno sabe y siente a cerca de la muerte.
6.- Los deudos deben tener la sensación de haberse despedido de la persona que fallece, es fundamental que la reconciliación y despedida se haga con el cuerpo presente.
7.- El tiempo del funeral y durante el proceso del duelo es un tiempo de llorar, es natural, es normal “El llanto es como la sangre del dolor”, se necesita un tiempo prudente para sanar la herida causada por la pérdida de un ser querido.Sin embargo, no todas las personas reaccionan de la misma manera, ni con la misma intensidad, entre otras cosas, depende de su nivel de apego con la persona que fallece.
8.- Es importante estar pendiente del cuidador o acompañante de la persona fallecida, en muchos de los casos dicha relación se ha visto reforzada por el grado de intimidad o confianza que muchas ocasiones no son sus familiares directos; Cuando existe este tipo de relación, por lo general es favorecida por la intensidad y calidad de la misma y, con seguridad está siendo afectada fuertemente con este acontecimiento. Es muy probable que se haya desarrollado un nivel de apego muy profundo y por esta razón la pérdida podría tener un gran significado para esta persona que deberá formar parte del grupo de personas más allegadas.
9.- Durante la vida nos encariñamos mucho con las personas que nos rodean y es normal y justo que nos duela y desconcierte su partida, pero no debemos permitir que su dolor se extienda mucho tiempo o de manera indefinida, pues debemos dejar partir en paz a su descanso eterno al ser que se fue.
10.- Es importante recibir la ayuda profesional psicológica adecuada, durante el proceso de duelo, como apoyo en un momento de crisis profunda, para minimizar el daño emocional y traumas que podría acarrear una situación de esta magnitud.
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